29 El pentagrama esoterico

porque_html_2c105c47Develacion del Pentagrama esoterico o Pentalfa, Pentángulo o Estrella Pitagórica

Si estudiamos a fondo la Pentalfa, podemos ver en el ángulo superior un cuatro. Ese es el símbolo de Júpiter, el Padre de los Dioses, el símbolo del Espíritu Divino de toda criatura que viene al mundo, el símbolo del Eterno Dios viviente.

Debajo de ese cuatro verán ustedes unos ojos, siempre abiertos. Son los ojos precisamente de la Divinidad, de Dios. Ante ese símbolo de Júpiter, con los ojos del Espíritu siempre abiertos, tiemblan las columnas de ángeles y demonios. Tal símbolo hace huir horrorizados a los tenebrosos.

Se abre la Pentalfa con sus brazos en forma extraordinaria, como cuando un hombre está de pie con sus piernas y brazos abiertos. Pero si observamos cuidadosamente esos brazos de la Pentalfa, abiertos, veremos en ellos el signo de Marte, el planeta de la guerra, y ya sabemos que el ocultismo marciano es terrible. En las esferas, no superiores sino inferiores de Marte, encontramos terribles magos negros que tiemblan ante ese signo terrible de la Pentalfa. Obviamente tal signo marciano, puesto en los brazos de la Estrella de cinco puntas  nos da fuerza.

No la fuerza física, que es una fuerza de tipo muy inferior; no, nos da la fuerza del Espíritu, para vencer a los malvados. Los dos ángulos inferiores abiertos son las dos piernas de cada uno de nos, llevan la signatura de Saturno, y ya sabemos lo que es el aspecto negativo de la Esfera de Saturno, lo que es la terrible magia negra. Obviamente, los tenebrosos la entienden, si está colocado ese signo con las piernas hacia abajo. Si arriba tenemos a Júpiter con los ojos del Espíritu siempre abiertos, es obvio que los tenebrosos, viendo esto se horrorizan, no pueden resistir, se retiran.

Al lado derecho, colocando la imagen frente a frente, vemos la Luna y a la izquierda vemos al Sol. Pero si colocamos la imagen, no de frente a frente, sino a nuestro lado, es claro que a la derecha estará el Sol, ¿verdad? Y a la izquierda la Luna. El Sol está representado por un círculo, con un punto en el centro. Ese Sol radiante del Espíritu nos ilumina el camino.

A la izquierda está la Luna. El Sol representa a las fuerzas solares, a las fuerzas positivas, masculinas. La Luna representa a las fuerzas negativas, femeninas.

En el centro aparece el “Caduceo de Mercurio”, bajo el signo precisamente de Mercurio. Ese “Caduceo de Mercurio” es muy importante, y encima va el signo del planeta Mercurio.

Es obvio que Mercurio es el “Mensajero de los Dioses”, es el planeta que está más cerca del Sol, es el “Ministro del Sol”. Sin Mercurio no sería posible llegar a la Auto-Realización Intima del Ser.

Bajo Mercurio, precisamente, aparece su “Caduceo”, con las alas del Espíritu siempre abiertas. Tal “Caduceo” está en la espina dorsal del hombre, en nuestra médula espinal, en ese par de cordones simpáticos, conocidos en Oriente como “Idá” y “Pingalá”: un par de cordones que se enroscan en la forma que ustedes lo ven en el “Caduceo de Mercurio”.

Por ese par de cordones nerviosos, sube la Energía Creadora hasta el cerebro. Ahora nos extenderemos, después de esta explicación somera, aún más. Bueno, también aquí tenemos, en esta Pentalfa, el Bastón de los Patriarcas, la Vara de Aarón, la caña de bambú de siete nudos, el Cetro de los Reyes, la Vara de José florecida, que es la espina dorsal.

Obviamente, por el canal medular espinal es por donde debe subir el Fuego Sagrado hasta el cerebro, para pasar de allí al Templo Corazón. También aparece, en la Pentalfa, la Espada Flamígera, que no es más que el Fuego Sagrado en cada uno de nos. Sin la Espada Flamígera, no seríamos verdaderamente dignos. Cuando un Ángel pierde su Espada, ese Ángel se ha caído, y entonces es precipitado hacia los infiernos atómicos.

Aparece también, en la Pentalfa, en la parte superior, el cáliz. De manera que vemos el cáliz, el báculo y la espada. Ese cáliz, indudablemente, representa el Yoni es decir, al Útero, así como el báculo representa el Phalo, el principio masculino, y la espada al Fuego Sagrado.

Indudablemente, tenemos que aprender a manejar el báculo y la espada, y tenemos que trabajar también con el “Vaso de Hermes”, si es que queremos realizar la Gran Obra.

La palabra “Tetragrámaton”, es bastante interesante. “Tetra” es la Unidad dentro de la trinidad de la Vida. “Tetragrámaton” es exactamente el cuatro, pues. Porque el Padre es el número uno, el Hijo es el dos, el Espíritu Santo es el tres; pero ellos, los tres, emanan del Ain Soph, es decir, de la Estrella Atómica Interior “que siempre nos ha sonreído”, y los tres, emanando del Ain Soph, forman el cuatro: el Tetragrámaton. Esta palabra, Tetragrámaton, es mántrica.

Alguna vez quise experimentar con el Tetragrámaton: lo vocalicé en los mundos superiores de Conciencia Cósmica y entonces muchos Inefables, de los nueve cielos: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, emergieron para ver qué pasaba, como diciendo: “¿Por qué habéis pronunciado el nombre del Eterno en vano?” Yo mismo me sentí perplejo, confundido.

oculo-pentalfa_1537_bigSi colocamos el Pentagrama en esta forma, es decir, con el ángulo superior hacia abajo y los dos ángulos superiores hacia arriba, tenemos el signo de la magia negra: en vez de concurrir a nuestras invocaciones las columnas de ángeles, concurrirían las columnas de demonios.

Cuando un Iniciado se cae, cuando derrama el “Vaso de Hermes Trimegisto”, entonces es fulminado por el Arcano 16 de la Kabala, y cae con la cabeza hacia abajo y las piernas hacia arriba, en la forma de la Pentalfa invertida. Así es como han caído los grandes Iniciados.

Si a la entrada de nuestra habitación pintamos con carbón el signo de la Pentalfa, con el ángulo superior hacia adentro y los dos rayos inferiores hacia afuera, huirán de nuestra recámara los tenebrosos. Pero si los pintáramos con el ángulo superior hacia afuera y los dos rayos inferiores hacia adentro, vendrían a nuestra recámara los tenebrosos.

Cuando se pone el Pentagrama en vidrio en un cuadro, es decir, eso espanta terriblemente a los malvados. Y si se pinta en vidrio, también los hace huir despavoridos, y si se lleva sobre el pecho, ya en oro, o en plata, esteremos bien protegidos contra las fuerzas de las tinieblas.

Es pues, el Pentagrama, de un poder mágico realmente sorprendente. Vemos, en los brazos, varias letras hebreas. Aparece  IOD-HE-VAU-HE. Esa palabra “IOD”, como principio masculino, o partícula divina, más bien como Chispa Virginal, es terrible.

HIOD HE, he ahí el sexo masculino y femenino de la divinidad. IOD, principio masculino divino; HE, principio femenino-divino; VAU, principio masculino sexual o sea el lingam; HE, el yoni, el yoni femenino.

Hay un modo de pronunciación de las letras hebraicas IOD-VE-VAU-HE, pero es terriblemente divino y no en vano se deben cantar esos mantrams, porque esas cuatro letras hacen vibrar la Divinidad Interior –se dice que es el nombre del Eterno–, y nunca en vano se deben pronunciar. Esto nos invita a la reflexión.

Aparecen otras letras hebraicas ahí, para recordarnos ciertos procesos de la Divinidad, pero sobre ellos ahora guardaré silencio. Aparecen números, como para recordarnos la Trinidad dentro de la Unidad el Tetragrámaton, pero no es obligatorio que esos números vayan ahí; esos ya son perfectamente convencionales. Lo importante es que vaya el Tetragrámaton, que ya sabemos que es la Trinidad dentro de la Unidad de la Vida: el Santo Cuatro.

samael 1953Indudablemente, mis caros hermanos, el Pentagrama es el ser humano, el microcosmos, dentro del cual he dicho, está el Infinito. ¡Hay que trabajar con ese “¡Caduceo de Mercurio” que aparece en la Pentalfa, es decir, hay que transmutar el esperma en energía, para despertar el Fuego Sagrado y hacerlo subir por la espina dorsal hasta el cerebro! ¡Solo así será posible desarrollar todas nuestras facultades y poderes!

Hay que trabajar con el “Caduceo de Mercurio” que tenemos en nuestra espina dorsal. Obviamente, cuando nosotros sabemos transmutar el esperma en energía, cuando no cometemos el crimen de derramar el “Vaso de Hermes Trismegisto”, entonces el esperma no eyaculado, se transforma en energía seminal. Esa energía a su vez, se bipolariza en átomos solares y lunares de altísimo voltaje que suben por dos cordones nerviosos que se enroscan en la espina dorsal.

Los dos cordones que aparecen en el Caduceo de Mercurio. Entonces los átomos solares y lunares hacen contacto en el Tribeni, cerca del coxis, y entonces por inducción despierta una tercera fuerza. Quiero referirme, en forma enfática, al Fuego Sagrado de la espina dorsal, al Fuego Pentecostal, al Fuego Jehovístico, al Fuego Sexual. Tal Fuego, ascendiendo lentamente, de vértebra en vértebra, va despertando distintos poderes en el hombre.

Hay que trabajar, indudablemente, con el Sol y con la Luna los principios masculino y femenino, es decir, el hombre con su mujer, la mujer con el varón. Solamente así es posible despertar ese Fuego Sagrado que nos ha de transformar radicalmente.

Hay que aprender a manejar el báculo y la espada, hay que aprender a manejar el “Vaso de Hermes” la Copa Sagrada. Sólo así es posible la transformación total.

V.M. Samael Aun Weor

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