Análisis científicos muy profundos han venido a demostrarnos en forma contundente, convincente y decisiva, que el átomo no es, en modo alguno, la partícula más infinitesimal de la materia.

Los físicos atómicos han creado el “dogma” del átomo y en forma irrevocable, inapelable, firme, excomulgan, maldicen y lanzan sus imprecaciones y anatemas contra todo aquél que intente ir un poco más lejos.

Nosotros, los gnósticos, afirmamos en forma enfática y solemne que la materia se compone de ciertos objetos definidos, conocidos correctamente con el nombre de puncta.

Nuestra teoría científica creará, de hecho, un cisma, una desavenencia entre los académicos, pero a la verdad hay que decirla. Necesitamos ser francos y sinceros y poner de una vez las cartas sobre la mesa.

Dentro de los puncta la noción de espacio es algo que no tiene importancia. Aunque parezca increíble, dentro de estos objetos, el radio de uno de los últimos siete puntos es, fuera de toda duda, la menor longitud existente. Cierto gran sabio, cuyo nombre no menciono, dijo: Los puncta se atraen cuando se encuentran bastante lejos el uno del otro y se rechazan cuando están muy cerca. Luego, a cierta distancia, una repulsión se ejerce de nuevo.

Investigaciones de fondo llevadas a cabo con el “sentido espacial”, desarrollado plenamente y en forma íntegra, me han permitido verificar que los puncta tienen un bello color dorado. La experiencia mística directa me ha permitido evidenciar claramente que los movimientos de interacción de los puncta se desarrollan de acuerdo con la teoría mecánica ondulatoria moderna.

Los sabios gnósticos, a través de rigurosas observaciones científicas, pudieron comprender profundamente que los punctas no son átomos ni nucleones, ni partículas de alguna clase. Fuera de toda duda y sin temor a equivocarnos, podemos y debemos afirmar categóricamente que los puncta son entidades absolutamente desconocidas para la Física contemporánea.

Sería absurdo decir que los puncta ocupan espacio. Para una mente acostumbrada a las graves disciplinas del pensamiento resultaría ilógico y disparatado afirmar que tales objetos poseyeran alguna clase de masa.

A todas luces resulta claro entender que los punctas no tienen propiedades eléctricas o magnéticas, aunque tales fuerzas y principios los gobiernan y dirigen.

Diversos agregados de puncta, bajo el inteligente impulso del Logos Creador, vienen a constituirse en todo eso que llamamos neutrinos, partículas, núcleos, átomos, estrellas, galaxias, universos, etc.

La experiencia mística directa en el universo paralelo de la séptima dimensión, o región del Atman inefable, me ha permitido comprender que todo lo que existe en cualquiera de los siete cosmos, desde el átomo más insignificante hasta el organismo más complejo, se reduce, en última síntesis, a números.

¿Qué cantidad de puncta es indispensable para la construcción de un electrón? ¿Qué capital de puncta requiere para estructurar un átomo de hidrógeno? ¿Qué suma exacta de puncta es urgente para la existencia de un átomo de carbono? ¿Cuántos puncta son necesarios para la creación de un átomo de oxígeno? ¿Cuál es el, compendio preciso de puncta básicos, cardinales para la formación de un átomo de nitrógeno?

Todo esto es algo que todavía, desafortunadamente ignoramos. Debemos buscar el secreto del universo y de todos y cada uno de los siete cosmos, no en las formas ilusorias sino en los números, en las matemáticas.

Después de rigurosas observaciones y estudios analíticos de fondo, hemos llegado a la conclusión de que el movimiento ondulatorio mecánico de los puncta se procesa en series que pasan de una dimensión a otra y a otras.

Los siete órdenes de mundos tienen su causa causorum, origen y raíz en siete series de puncta. A todas luces resulta claro contar que la primera serie originó a la segunda, ésta a la tercera y así sucesivamente.

Analizando, examinando esta cuestión de los puncta y su desarrollo en series que se procesan multidimensionalmente, hallamos la base misma de los universos paralelos.

El análisis, la experiencia, la lógica superior, nos permiten comprender que existen universos que viajan en el tiempo en manera distinta a la nuestra y que están construidos en forma extraña y sometida a leyes diferentes. Por el espacio estrellado viajan mundos que están ubicados en otros tiempos, extraños para nosotros, misteriosos…

Aunque la naturaleza tenga múltiples juegos en el espacio infinito los puncta son el fundamento vivo de cualquier tipo de materia.

En ningún rincón del infinito se ha escrito jamás el último tratado de Física y si un Einstein se reencarnara en alguna galaxia de antimateria, con asombro tendría que auto reconocerse como un analfabeto.

Es mucho lo que han escrito los tratadistas pseudoesoteristas y pseudo ocultistas sobre Cosmogénesis, pero en el espacio infinito existen millones de Microfísicas y Cosmogonías distintas, diferentes.

Es urgente analizar, observar juiciosamente y pasar mucho más allá de las partículas de la Física moderna, si es que de verdad queremos conocer a los elementos primarios, a los puncta fundamentales.

Ha llegado la hora de transcender al atomismo ingenuo y de estudiar profundamente a los puncta y a las leyes secretas de la vida.

V.M. Samael Aun Weor