La existencia real del protón y antiprotón fue absolutamente demostrada en el año 1955 por el equipo de físicos de Berkeley. Cuando se bombardeó a una placa de cobre con una energía de 6.000 millones de electrovotls, se extrajeron del blanco a dos núcleos maravillosos de hidrógeno, idénticos, pero de signo opuesto: un protón positivo y otro negativo.

A todas luces resulta claro pensar que la mitad del universo está constituida por antimateria. Si los sabios modernos han podido encontrar antipartículas en lo laboratorios es porque existen también en el fondo profundo de la gran Naturaleza. De ninguna manera podemos negar que resulta espantosamente difícil detectar a la antimateria en el espacio. La luz de las anti estrellas, aunque aparentemente sean idéntica a la de las estrellas y las placas fotográficas la registren de la misma manera, tiene una diferencia desconocida por los sabios.

El concepto aquél de que no hay lugar para la antimateria en nuestro sistema solar es algo muy discutible todavía. La transformación de la masa en energía es algo muy interesante. Que la mitad se escape bajo la forma de neutrinos es apenas normal y que un tercio se traduzca en rayos gamma y una sexta parte en ondas luminosas y sonoras, de ninguna manera debe sorprendernos eso es lo natural. Cuando se piensa en Cosmogénesis, surgen siempre las mismas interrogantes: ¿Qué existía antes de la aurora de nuestro sistema solar? El Rig Veda responde:

“No existía algo, ni existía nada; el resplandeciente cielo no existía; ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto. ¿Qué cubría todo? ¿Qué lo cobijaba? ¿Qué lo ocultaba? ¿Era el abismo insondable de las aguas? No existía la muerte; pero nada había inmortal.

No existían límites entre el día y la noche. Sólo el Uno respiraba inanimado y por sí, pues ningún otro que El jamás ha habido. Reinaban las tinieblas y todo el principio estaba velado.

En oscuridad profunda; un océano sin luz; el germen, hasta entonces oculto en la envoltura, hace brotar una naturaleza del férvido calor.” “¿Quien conoce el secreto? ¿Quien lo ha revelado? ¿De dónde, de dónde ha surgido esta multiforme creación?

Los dioses mismos vinieron más tarde a la existencia. ¿Quién sabe de dónde vino esta gran creación?
Aquello, de donde toda esta creación inmensa ha procedido, bien que su voluntad haya creado, bien fuera muda, lo conoce o quizá tampoco, ni aún Él lo sepa. “Contemplando a la eternidad…, antes de que fueran echados los cimientos de la tierra, tú eras.

Y cuando la llama subterránea rompa su prisión y devore a la forma, todavía serás tú, como eras antes, sin sufrir cambio alguno cuando el tiempo no existía. ¡Oh, mente infinita, divina eternidad!” Antes del Mahâmanvantara (Día cósmico) del universo en el cual vivimos nos movemos y tenemos nuestro ser, sólo existía energía libre en su movimiento.

Antes de la energía había materia, existió esta última en forma organizada, constituyó al universo precedente del pasado Día cósmico (Mahâmanvantara). Del universo pretérito sólo nos queda como recuerdo la Luna, nuestro querido satélite que en las noches nos ilumina.

Cada vez que la energía cristaliza en forma de materia, ésta aparece bajo la forma extraordinaria de un par simétrico de partículas. La materia y la antimateria se complementan mutuamente. Se puede decir que este es un tema nuevo para la ciencia contemporánea y que en el futuro se progresará aún más.

A todas luces resulta absurdo afirmar que en nuestro universo solar no existe lugar para la antimateria. La materia está siempre acompañada de antimateria, sin lo cual, está claro que la Física nuclear quedaría sin fundamentos, perdería su validez.

En la aurora del Mahâmanvantara, el universo apareció bajo la forma de una nube de plasma, o sea, de hidrógeno ionizado. Existen dos hidrógenos fundamentales en nuestro sistema solar y esto ya ha sido analizado por los grande Maestros de la humanidad. Se nos ha dicho que en tal suma de hidrógenos se hallan representadas doce categorías de materia contenidas en el universo desde el espacio abstracto absoluto hasta el reino mineral sumergido. La nube de plasma original se presenta ante la mente de los hombres estudiosos en doble forma. Un examen juicioso de este asunto nos permite comprender que existen el plasma y el anti plasma; es lo que cierto sabio ha llamado “ambiplasma”.

Los científicos saben muy bien, a través de la observación y de la experiencia, que el campo magnético intensivo que se forma en las galaxias origina a la separación radical de las partículas de acuerdo con su carga eléctrica. El plasma y el antiplasma no solamente son opuestos sino, además, se encuentran separados. La materia y la antimateria coexisten separadamente y se condensan o cristalizan en estrellas.

Cuando la materia y la antimateria entran en contacto directo se origina la destrucción total de la materia. El fondo viviente de la materia es, precisamente, la antimateria, pero entre ambas formas de vida existe un campo neutro. Las tres fuerzas primarias: positiva, negativa y neutra, gobiernan ciertamente a todo el mecanismo universal. En el espacio infinito coexisten materia y antimateria, estrellas y anti estrellas. El hidrógeno y el anti hidrógeno cristalizan con la fuerza gravitacional originando fusión nuclear.

Es así como los protones de la misma clase se acumulan unos sobre otros para formar a todos los elementos de la naturaleza.

V.M. Samael Aun Weor