«Al principio, el que es paternidad subsistente contenía en sí todas las cosas, que se hallaban en él en ignorancia. Algunos le llaman “Eón inmarcesible”, siempre joven, andrógino, que todo lo contiene y no es contenido.

Al Pensamiento que estaba en él unos los llaman Pensamiento, otros Gracia, propiamente, porque suministra los tesoros de la Grandeza a los que provienen de Ella; pero los que hablan verdad la llaman Silencio, porque la Grandeza lo ha acabado todo a través de la reflexión sin palabra».

La Trinidad gnóstica

«El Espíritu de Dios o Espíritu de luz, aunque único en esencia, no lo es siempre en cualidad. Distingámosle primero en la Trinidad (Padre-Hijo-Sophía). Las tres personas son consustanciales.

El Padre, “informe” e infinito, es puro Espíritu, sin forma, ni medida, ni nombre.

El Hijo, nombre del Padre, posee, además del sustrato, una forma que le caracteriza. Unigénito en el seno del Padre, subsiste sin pneuma propio en el Espíritu del Padre. Engendrado fuera del seno de Dios, adquiere uno propio. En ambos casos, sea como Unigénito, sea como Primogénito, posee el pneuma en toda su pureza y vigor, igual que el Padre. Padre e Hijo tienen de común el Espíritu masculino.

Es peculiar al Espíritu masculino intuir el misterio de Dios (Padre); otorgar a quien le posee la “gnosis” de Dios; santificar, masculinizar, comunicarle la vida inmortal e incorruptible.

Sophia (Achamot), tercera persona de la Trinidad valentiniana, es consustancial al Padre y al Hijo; y, como ellos, espíritu. Llámase “Espíritu Santo”. En virtud de su origen posee la sustancia del Pleroma; pero —he ahí su característica— una sustancia cualitativamente inferior, femenina. Espíritu femenino, difiere como tal del masculino, común al Padre y al Hijo».

CRISTOLOGÍA GNÓSTICA. Antonio Orbe, S.L. Biblioteca de Autores Cristianos.

Pistis Sophía

Pistis Sophía significa Poder-Sabiduría.
Pistis significa Poder. Sophía quiere decir Sabiduría.
Incuestionablemente, el Poder está en el Fohat, es decir, en el Fuego. La auténtica Sabiduría se convierte en Fuego. Existe el Fuego del Fuego, la Llama de la Llama, la Signatura Astral del Fuego. Obviamente, Cristo-Sabiduría, es la Signatura Astral del Fuego. En el Treceavo Aeón están los terribles Misterios de Pistis Sophía.

Obviamente, la Pistis Sophía surge de entre el seno del Eterno Padre Cósmico Común. Ostensiblemente, la Pistis Sophía surge de entre el Absoluto Inmanifestado y queda depositada en el Aeón Trece. Necesitamos pasar por la aniquilación budhista si es que queremos desposarnos con la Pistis Sophía. La Pistis Sophía se halla latente dentro de cada uno de nosotros en nuestro universo interior. Incuestionablemente, uno de los tres triples poderes, Eros desviado, o Cupido desencaminado, ocasiona a la Pistis Sophía el peor daño. La Pistis Sophía desciende desde el Aeón Trece y regresa al Aeón Trece. Quien logre cristalizar en sí mismo a las Tres Fuerzas Primarias de la Naturaleza y del Cosmos, sabrá realmente lo que es Sophía. Pistis Sophía es, en sí misma, una de las Cuatro y Veinte Emanaciones. Cuando Pistis Sophía asciende a los Aeones Superiores, los niveles menos elevados del Ser sufren terriblemente.

Esas son las noches del Alma en las que las diversas Partes del Ser sienten la ausencia de Sophía. Desiertos del alma, noches del espíritu, períodos de soledad y pruebas para los aspirantes. Los Arcontes de los Doce Aeones, dentro de nosotros mismos, sufren por causa de Pistis Sophía, que está por encima de ellos y no hallan qué hacer. En el Treceavo Aeón tiene su centro de gravedad Pistis Sophía. La tercera es la Mente Interior. En la tercera Mente está Sophía, la divina Sabiduría basada en la experiencia viva y directa de Eso que no es del tiempo. Empero, sólo es posible la apertura de la Mente Interior y el advenimiento de Sophía despertando Conciencia. Pistis Sophía es vivencia manifiesta como Razón Objetiva del Ser.

En esoterismo crístico gnóstico se citan siempre seis grados de la Razón Objetiva del Ser Consciente. Los grados de desarrollo de la Razón Objetiva del Ser se conocen por el número de tridentes que lucen en los cuernos del Lucifer Individual de cada uno de nosotros. Cuando aparece el Cuarto Tridente sobre los cuernos, se ha perfeccionado la Razón Objetiva del Ser hasta el Sagrado Ternoonald, y por ende, sólo faltan dos graduaciones antes de lograr el grado Anklad. La Razón del Sagrado “Anklad” es lo más trascendental y luminoso que un ser pueda lograr, y corresponde al Tercer Grado con relación a la Razón Absoluta de la Infinitud que todo lo sustenta. La Razón del Sagrado Podkoolad es la última graduación antes del Sagrado Anklad.

El miedo es el peor enemigo del Pistis Sophía. Por miedo, huyen los aspirantes, se apartan del Real Camino. El Cristo Intimo, el Hijo del Padre de todas las luces, debe buscar a Pistis Sophía para salvarla.

Los Adeptos de la Gran Luz también buscan a Pistis Sophía, oculta dentro del Iniciado, para auxiliarla. Los Redentores ayudando se ayudan. Dad y recibiréis, y cuanto más deis más recibiréis, más a quien nada da, hasta lo que tiene le será quitado. Pistis Sophía clama por la Luz cuando se encuentra en el Averno. Los Mensajeros son las Partes Superiores del Ser que visitan al Adepto en el Averno para instruirlo. Obviamente, a cada subida le antecede una bajada, y a toda exaltación mística le precede una espantosa y terrible humillación. Los tenebrosos ponen trampas a Pistis Sophía y se burlan del Iniciado.  Samael Aun Weor  “Pistis Sophía Develada”.

Causas de la caída de Sophía

«Si esas “Mónadas Primordiales” no anhelaran ser algo, o alguien, el desequilibrio de las tres Gunas (Sattwa, Rayas y Tamas) no sería factible. Para que las tres Gunas se desequilibren, tiene que existir una causa ingénita, un principio motor ignoto, profundo. Yo encuentro, tal causa-causorum, entre los átomos o “Chispas Virginales” que reposan entre el seno del Eterno Padre Cósmico Común. Tiene que haber alguna forma de imperfección (incomprensible para el análisis meramente intelectivo), que viene, naturalmente, a convertirse en esa ingénita causa, que a su vez hace que las “Mónadas”, sumergidas entre el seno del Eterno Padre Cósmico Común, anhelan ser algo, o alguien. Si esas Mónadas gozaran de absoluta perfección, no desearían ser algo, o alguien, entonces el desequilibrio de las tres Gunas tampoco sería factible». Samael Aun Weor El Universo y las Tres Gunas.