cross_almanac__codex_fejervary_mayer__by_ltiana355-d72q3t7Los secretos del CÓDICE FEJÉRVÁRY-MAYER
y su develación gnóstica.

Texto del video Sagrario Galdós Echezarreta

 El códice Fejérváry Mayer expuesto en el World Museum de Liverpool está elaborado sobre cuatro tiras de piel de vacuno.

Perteneció al coleccionista húngaro Fejérváry, el cual lo vendió al benefactor Joseph Mayer, quien lo donó al mencionado Museo de Liverpool. El códice mezcla los estilos mixteco, maya y nahuatl. Se especula que debió de pertenecer a los Pochtecas o mercaderes para explicar así, la confluencia que hay en él, de elementos de estas tres culturas.

Los códices, hacían la función de calendarios de consulta y de adivinación, además de mostrar el protocolo a seguir para la práctica de rituales, por lo que eran llamados Tonalamatl.

El Dr. Don Miguel León Portilla, se refiere al códice Fejérváry-Mayer así: “Lo ofrezco como testimonio en alto grado valioso. Uno de los más antiguos libros del Nuevo Mundo, que vuelve a estar al alcance de cuantos quieran descubrir sus secretos, los cómputos calendáricos, ordenamientos rituales, efigies de dioses y, en suma, manifestaciones de fe, arte y sabiduría de aquellos que dialogando con su corazón, lo concibieron y con múltiples colores lo pintaron”.

Éste códice por tanto esconde los secretos del hermetismo auténtico. Es un libro gnóstico, donde se atesora toda la sabiduría y el conocimiento de las edades, bajo los cuatro aspectos de los pilares gnósticos que son; la ciencia, el arte, la filosofía y la mística.

La revista “Arqueología mexicana” pionera en la investigación arqueológica y con ella eminentes autores y antropólogos, han dado a conocer al mundo hallazgos sobresalientes sobre estos códices, pero nadie hasta hoy, ha interpretado el códice Fejérváry-Mayer bajo la exégesis gnóstica contemporánea, develada por el Maestro Samael Aun Weor.

El objetivo de la enseñanza esotérica del Códice se trasluce en su misma estructura y medidas físicas. Tiene forma cuadrada, de aproximadamente siete unidades o pulgadas mesoamericanas. El número siete es el número del orden. El cuadrado hace alusión a la rectitud del camino.

El códice tiene la forma de un biombo con 22 láminas que nos recuerdan a los 22 arcanos mayores del Tarot. Está gravado por ambas caras, siguiendo la instrucción de la dualidad en la unidad.

El cromatismo del códice es excelente. Los principales colores usados son el blanco y el negro como antítesis filosóficas. El amarillo, rojo y azul son los colores que representan a las fuerzas primarias de la creación. Los demás colores son variantes de estos colores básicos.

Gracias al Maestro Samael, sabemos que el camino iniciático es un canon exacto que se repite inexorablemente en todos los procesos iniciáticos de todos los tiempos y culturas. El códice se pliega a éste canon, sin menoscabo de su propia peculiaridad…