Lo primero será una postura cómoda que permita relajar el cuerpo y la mente con la técnica de la respiración.

A continuación pasaremos a la concentración en el corazón, tratando de escuchar sus latidos, reflexionando en la funciones físicas y espirituales de éste.

Empezarás ahora con inhalaciones y exhalaciones de aire profundas, procurando tener la boca debidamente cerrada. Siete veces se repite esta parte del ejercicio. En las inhalaciones hay que llenar muy bien los pulmones de aire y se contiene unos segundos, luego exhalamos totalmente.

Volvemos a repetir las inhalaciones, pero esta vez respirando de modo natural. Terminada esta parte del ejercicio, nos olvidamos de la respiración, respirando lo necesario para concentrar la atención en los latidos del corazón. Así como existe un flujo y reflujo en la respiración, de igual modo cada latido del corazón es un flujo y reflujo de la vida y el resultado es la vida del cuerpo físico y en la esencia del Ser la cristalización de eso que llamamos Alma. “Una Alma se tiene, un espíritu se es”.

El Flujo y Reflujo es una Ley Universal cuyo resultado es la tercera de las fuerzas, la Conciencia. Durante la meditación se deberá tener presente esta Ley de todas las cosas.

Ahora y a partir de tu atención puesta en el corazón, tratarás de ver con tu imaginación, los órganos internos del cuerpo físico que evidentemente se relacionan de un modo directo con el corazón (arterias y venas, glándulas, etc.). Verás con tu imaginación tu cuerpo físico en general.

Dentro del cuerpo físico existe un asiento vital llamado Cuerpo Etérico, éste es de color azul muy hermoso, que se penetra y compenetra con el cuerpo físico, pero sin confundirse.

Pasarás con tu imaginación al Cuerpo Molecular, éste es un cuerpo de variados colores, según la variedad y calidad de las emociones.

Tratarás de ver el Cuerpo Mental, éste es un cuerpo de color amarillo, que al igual que los anteriores cuerpos sutiles, se penetra y compenetra con el cuerpo físico, pero sin confundirse.

Hasta ahora la práctica te ha permitido tomar conciencia de cuatro tipos de energías: la física o motriz, la vital, la psíquica y la energía del pensamiento. Esto te hará comprender los distintos grados de densidad de la energía que deviene de la Substancia Unica de las cosas, la Substancia del Espíritu Puro. Los Cuatro Cuerpos de Pecado no son la Esencia, ellos son vestidos de la Esencia para poderse manifestar ésta en el mundo de la relatividad.

Sintiéndote Esencia o Embrión de Alma, continuarás interiorizándote y a continuación meditarás en ese otro vehículo llamado Cuerpo de la Voluntad.

La energía de la acción o voluntad es el vehículo de aquello que denominamos el Ser. Pide, que sea la voluntad del Padre que está en secreto, más no la tuya. Comprendiendo esto podremos pasar al siguiente de los vehículos, al Cuerpo de la Conciencia o Intuicional. La energía de este cuerpo deviene del Intimo. A nosotros lo que nos interesa es la Energía del Espíritu Puro. Una vez que comprendas esto también, podrás meditar en El y podrás decir junto con El: YO SOY EL, YO SOY EL, YO SOY EL.

Ahora tendrás puesta toda tu atención en el corazón, sintiéndole. amándole, venerándole… “Padre Mío, Tu estás en Mí y Yo en Ti…

AUM. AUM. AUM.

E l Auto-conocimiento del Ser.

      “Hay dos aspectos capitales, dos factores decisivos en nuestros estudios. El uno, la RECORDACION DE SI MISMO, el otro, la RELAJACION DEL CUERPO. Recordarse a sí mismo, de su propio Ser Interior Profundo y relajarse en profunda meditación: así adviene a nosotros lo nuevo, así poco a poco, nos vamos auto-explorando…”

“La Gran Realidad Divina surgió de su propio seno en la Aurora de este Universo Solar en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser. La Gran Realidad no se conoce a sí misma, pero al contemplarse en el espejo viviente de la Gran Imaginación de la Naturaleza llega entonces a conocerse a sí misma. De este modo se crea una actividad mental, vibratoria, por medio de la cual la Gran Realidad conoce sus imágenes infinitas que lucen maravillosas en el escenario cósmico. Esta actividad que saliendo de la periferia se dirige al Centro, es lo que se llama Mente Universal”.

 “La actividad intelectual de la Mente Universal dimana de una fuerza centrípeta; y como a toda acción sigue una reacción, la fuerza centrípeta al hallar en el centro una resistencia, reacciona y crea una actividad centrífuga llamada Alma Cósmica. Esta Alma Cósmica, vibratoria, resulta ser un Mediador entre el centro y la periferia, entre el Espíritu Universal de Vida y la Materia, entre la Gran Realidad y sus Imágenes Vivientes”.

Un Gran Maestro dijo: El Alma es el producto de la acción centrífuga de la actividad Universal impelida por la acción centrípeta de la Imaginación Universal .

 “Todo individuo puede fabricar Alma. Cuando conocemos la técnica de la Meditación Interna, cuando dirigimos el poder mental al interior de nuestro propio divino Centro, la resistencia que hallaremos internamente causará su reacción y cuanto más vigorosa sea la fuerza centrípeta que apliquemos, más vigorosa será también la fuerza centrífuga que se forma. Así fabricamos Alma. Así el Alma crece y se expande. El Alma fuerte y robusta encarna y transforma el cuerpo físico: lo transforma en materia más sutil y elevada hasta convertirlo también en Alma”.

El Ser se autoconoce por mediación de la Esencia. Originalmente la Esencia deviene del Ser, al caer o bajar a la densidad de este universo, ella tiene la posibilidad de cristalizar como Alma, de allí la frase: “Un Espíritu se es, un Alma se tiene”.

El Alma es para el Ser, la prueba de su realización. En el Alma, lo humano se diviniza y lo divino se humaniza.

La comprensión de la relatividad de la ley centrífuga y centrípeta del universo, permite el acrecentarse, el desarrollarse, a la Esencia. Es el mundo de las impresiones, sensaciones y percepciones, que la esencia debe discernir entre lo verdadero de lo falso y lo falso de lo auténtico. Es por esa vía que ella, la Esencia, despierta a una Conciencia de Sí, a un Auto-conocimiento del Ser.