Es necesario comprender la labor que estamos realizando sobre la conciencia de lo que es el Saber esotérico-gnóstico, iniciático, y  lo que es la comprensión. Obviamente, sólo del Ser y el Saber debidamente unificados, surge la llamarada de la comprensión creadora. Si tomamos dijéramos a una persona común y corriente, a una persona de esas ignorante, para hacer de ella algo mejor, ¿por dónde había habríamos de comenzar?

En primer punto de vista hallaríamos que esa persona no sabe nada. En segundo punto descubríamos que el Ser de esa persona no tiene ningún desarrollo íntimo; entonces necesitamos ver el doble aspecto de cada uno, si es que se quiere hacer una buena labor. Habríamos de comenzar por el Ser, pues esa persona si está llena de ira, de odios, de rencores, de envidia, etcétera, etcétera, ¿como haríamos para que estas persona fuera mejor?  Se necesitaría mucha paciencia, ¿no? Habría que despertarle el anhelo de ser mejor, sólo después podría impartírsele el Conocimiento Gnóstico, la Sabiduría, el Saber.

Así, pues, Ser y Saber son diferentes. Alguien puede tener mucha sapiencia, puede saber por ejemplo, fabricar automóviles; puede conocer la medicina, la jurisprudencia, o podría haber estudiado realmente en diversas escuelas de tipo seudo-esotérico, seudo-ocultista y poseer una gran erudición. Eso es saber, pero podría suceder que esa persona tuviese una moral muy baja.  Yo he conocido individuos, afiliados a tales o cuales organizaciones de tipo seudo-esotérico, seudo-ocultista, con una ética o una moral –dijéramos– muy baja, demasiado baja. Así pues, Ser y Saber son distintos, completamente diferentes y esto es algo que nosotros debemos tratar de comprender cabalmente.

Incuestionablemente, lo más importante para nosotros los gnósticos, es el Ser. ¿De qué serviría poseer una gran erudición si no tenemos desarrollado el Ser Interno, si poseemos defectos horripilantes? De nada serviría eso, ¿verdad? Alguien que ha estudiado muchas obras seudo-esotéricas  y sin embargo es capaz de robar, es capaz de fornicar, de adulterar, obviamente puede saber mucha yoga, puede haber leído mucha Teosofía, ¿de qué sirve eso? Lo más importante: el Ser.

Ahora, Ser y Saber son muy relativos, existen distintos grados de Saber. Hay personas que pueden saber más, por ejemplo en cuestión de medicina que otras. Hay técnicos que saben más en materia automovilística que otros, hay astrónomos más eruditos que otros, eso es muy relativo. En cuanto al Ser, también es muy relativo: unos tienen más desarrollado el Ser que otros; no hay duda que el Ser, por ejemplo de un santo, está más desarrollado que el de un perverso. Hay distintos niveles del Ser; así pues, también eso es relativo, y sin embargo Ser y Saber, como dije, son distintos.

De alguien que tiene un conocimiento, por ejemplo en materia de cosmografía, diríamos que lo que conoce es verdadero o es falso. De alguien que tiene un conocimiento grande en geografía, podríamos decir que su conocimiento está exacto o equivocado. Pero en cuestiones del Ser, no cabe eso de verdadero y falso, equivocado o exacto, sino bueno y malo. “Fulano de tal es un buen hombre, mengano es un mal hombre”. Si es muy erudito y muy sapiente pero es un sujeto malo se dice de él que es una mala persona, pero sí es un sujeto bueno, se dice de él que es una buena gente. Así pues, eso es diferente, los términos para designar al Ser o para designar al conocimiento, son diferentes.

En la Gnosis se necesita pues, un equilibrio muy especial; se necesita, para la Gnosis se necesita un equilibrio muy especial. Se necesita, para entrar en estos estudios y en estos trabajos en que nosotros estamos, haber alcanzado nivel aquel que se llama “el buen dueño de casa”. Resulta  interesante, en los evangelios, esto del  “buen dueño de casa”, es algo que nos invita a la reflexión.

Sabemos que el “buen dueño de casa” podría convertirse en algo mejor, si aspira o se anhela; pero si no tiene anhelo espiritual ninguno, obviamente se convierte –dijéramos– en un fariseo que ha de involucionar en el tiempo. De manera que del “buen dueño de casa” puede salir un Iniciado o un fariseo; en todo caso, para entrar en estos estudios esotéricos gnósticos, se necesita haber llegado a nivel del “buen dueño de casa”.

Un tipo lunático por  ejemplo, caprichoso, lunático difícil, no es precisamente un elemento que pueda servir para estos estudios en que nosotros estamos. Un sujeto que no cumple con sus deberes de hogar, que es mal padre, mala esposa o mal esposo; que trata mal al cónyuge –sea éste hombre o mujer–, o que abandona su hogar por tal o cual motivo, incuestionablemente no es un “buen dueño de casa”.

Claro, en lo que yo estoy diciendo caben ciertas excepciones muy justas, pero hablo en el simple estilo general, porque de nada serviría siendo un “buen dueño de casa”  si la mujer, pues, le es infiel como se dice vulgarmente, ¿no?  se le “pone sus buenos cuernos”. Alguien por ahí contó un chiste muy simpático que decía: “el matrimonio no es el cuerno de la abundancia, pero sí es la abundancia de cuernos”. En todo esto, aunque parezca chiste, hay mucho de cierto; de nada serviría que el hombre fuera muy fiel, y la mujer “le ponga los cuernos” o viceversa, también. En todo caso, se necesita ser un “buen dueño de casa”, una persona decente, equilibrada, antes de poder entrar en el sendero de la Gnosis.

Yo conocí a un sujeto XX –no importa quien–, que estaba dedicado de lleno a esta clase de estudios esotéricos. Practicaba la meditación diariamente, era vegetariano insoportable, de cuando en cuando comía un pedacito de carne, como cosa rara; quería “llegar al Padre”, y así lo manifestaba. Cuando conoció el “Gran Arcano” –porque nosotros hemos divulgado esta enseñanza– se interesó mucho por el Tantrismo, y si bien en un principio practicó, trabajó con su esposa-sacerdotisa, en la Novena Esfera, días después trabajaba con cuanta mujer se le atravesara en el camino.

Como no estoy citando nombres ni apellidos, obviamente, no estoy murmurando de nadie; estoy mencionando “la seña” pero no “el santo”, y es lo importante. Lo que sí quiero continuar diciéndoles, es que aquel buen hombre, de un fanatismo si se quiere extraño, era vegetariano, sabía, no ignoraba que tenía que disolver los distintos elementos inhumanos que constituyen el Ego, pero maltrataba a su esposa y a sus hijos; estos sufrían lo indecible.

Aquel buen hombre pues era millonario, inmensamente rico, más desafortunadamente, en la casa abundaba cierta miseria. La infeliz mujer no tenía ni siquiera dinero disponible ni como para vestirse, pero él tenía “deseos de llegar al Padre”. Practicaba el  rito del Sahaja Maithuna con cuánta mujer se le atravesaba, era muy guapo, pero “quería llegar al Padre”; defendía el amor, como base de todo lo que es, ha sido y será, pero azotaba a sus hijos horriblemente.

En alguna ocasión, compré yo dos pajarillos, por ahí, a un vendedor de aves que pasaba cerca; me los ofreció y los compré. No los compré con la intención de mantenerlos encerrados toda la vida en sus jaulas, no, los compré con la intención de enseñarlos a volar, porque ya habían perdido pues, esa habilidad, y después que ya supieran, ponerlos en libertad. Durante algunos días los solté de la jaula, dentro del apartamento donde vivía, y éstos volaban deliciosamente allí. Yo me sentía muy feliz, viendo aquellas avecillas; no aguardaba sino a que tuvieran práctica, para poderles ya abrir las ventanas y que se fueran, pues el vuelo era muy torpe todavía.

Un día de esos tantos, aquel buen hombre compadecido de aquellas aves, llegó a mí diciendo: “vengo a pedirte compasión por esas criaturas que tienes encerradas en esa jaula, prisioneros, sin haber cometido ningún delito, a pedirte que las sueltes en libertad”. Mi respuesta:  “las compré para eso, para soltarlas en libertad; se las compré a un vendedor de aves”. Ahora le pregunto: ¿Tú por qué no haces lo mismo, si por allí pasan tantos que venden pájaros? El hombre guardó silencio, nunca vi realmente que él hubiera abogado por esas aves. Era inmensamente rico, y nunca faltaban realmente por allí vendedores de pájaros; pues, era fácil comprar una jaula y poner en libertad a las aves. No, él solamente se fijaba en mi error.

Bueno, al fin un día cualquiera, no importa cuál, ya las avecillas estaban listas; abrí la ventana para que se fueran. Partieron ellas naturalmente, jamás volvieron, ya las había entrenado en el vuelo y pudieron irse dichosas. Claro, parece que mi amigo se sintió muy aliviado por haber puesto a esas aves en libertad, pero jamás vi que él hiciera lo mismo; tantos vendedores de pájaros que hay por las calles del Distrito Federal (México), tantos que pasaban por aquella casa, nunca le vi comprar unos pájaros de esos, pero él “aspiraba a llegar al Padre”, trabajaba en muchos ejercicios esotéricos, etc., etc., etc.

Bueno, cualquier día de esos tantos murió el padre de su esposa, es decir su suegro, claro, le dejó a su esposa pues, una rica fortuna. De inmediato exigió a su mujer le entregara todo lo que ella había recibido como herencia, se lo entregara a él, entonces sí, él era su marido y él era el que debería tener ese capital en su poder, algunas hermosas tierras, un rancho muy bello, etc., etc., etc.

Naturalmente, la pobre mujer reflexionó un poco; pensó para sí: “si este hombre es un ogro, ¿qué esperanza puedo tener en él? Si me quita lo que me ha dejado mi padre, entonces, ¿qué haré el día que él me arroje de la casa con los pies? Y definitivamente resolvió ofrecerle tan solo una modesta suma, por ahí de unos cincuenta mil o cien mil pesos, nada más, como para tenerlo contento.

Claro que por aquella época, cincuenta mil o cien mil pesos era algo terrible. Recuerdan ustedes que hace unos cuantos años había un dicho que decía no hay general que resista un cañonazo de cincuenta mil pesos ¿Era verdad, no? Bueno, el hombre se enfureció contra la infeliz mujer, y claro, le pidió que firmara el divorcio. Como ella no quisiese divorciarse de él, entonces le dijo: “Bueno, si usted no acepta el divorcio, pues vamos a tener que ir ante esos juzgados donde se pelean por cosas de litigios” –no recuerdo ahora su nombre– Se divorció, sus hijos incuestionablemente tuvieron que pasar por muchos sufrimientos, y al fin la infeliz mujer se fue para su tierra.

¿Qué creen ustedes? Pero en una actitud muy mística, inefable, solamente me hablaba de las cosas divinas, de la senda que él iba a recorrer, del amor que sentía por su Padre que está en Secreto. Desafortunadamente, su hijita por un lado, sus hijitos por otro, su pobre mujer “corrida” porque no le entregó la fortuna. Pero él era un “santo”, quería seguir por esa senda purísima que lleva a la auto-realización íntima. Practicaba la meditación tres o cuatro horas diarias. Magia Sexual: eso sí, con quien se le presentara, pero él seguía siendo un “santo”.

Bueno, si yo he dicho esto, no he citado nombres ni apellidos, por eso no estoy murmurando. Si citara nombres y apellidos, estaría “metiendo la pata”, pero no, no estoy citando nombres ni apellidos. Les repito estoy haciendo el relato, mostrando “las señas, pero no “el santo”. La cruda realidad de los hechos es que este hombre no era el “buen dueño de casa”. Cuando no se es  el “buen dueño de casa”, es claro, no se está preparado tampoco para meterse uno en la “senda del filo de la navaja”.

Por ahí me lo encontré algún día de esos tantos. Me pregunto sobre el esoterismo, sobre la Gnosis, sobre el ocultismo, y todas esas cosas. Le dije: “pues hombre, ya se me olvidó, ya ni me acuerdo de estas cosas. Las conferencias que dictaba, eso era por allá, en otros tiempos; ya ni me acuerdo de eso, ahora estoy dedicado a la política”. Conclusión: pues justamente “lo corte”, –como se dice crudamente, ¿no?–. Me dijo: hombre me di cuenta de que no era un “buen dueño de casa” y que por lo tanto no serviría jamás, para estos estudios esotéricos.

Si he hecho este relato es para que ustedes comprendan que el basamento pues, de estos estudios, empieza por haber alcanzado el nivel del “buen dueño de casa”: buen esposo, buen padre, buen hermano, buen amigo. El hombre que ve por su hogar, la mujer que ve por el suyo; en fin, y si no es casada, la mujer pues bueno, será la buena hija, será la buena hermana, la mujer de hogar. Si es hombre, y no es casado, será por lo menos el buen hombre que ve por los suyos o por sus familiares, y si no los tiene, pues entonces cumplirá con los deberes, que existen para con toda la humanidad en general. Si uno no ha alcanzado el nivel del “buen dueño de casa”, no sirve para estos estudios. Tiene que ser una persona decente, que no sea “lunática”, una persona equilibrada, etc.

Ahora bien, obviamente que hay algo también muy interesante, eso que se le llama el centro magnético –algunas personas poseen ese centro magnético, otras personas no lo poseen–. Por lo común, cuando uno siente atracción por estos estudios, es porque tiene el centro magnético establecido en su psiquis; si no, no sentirá atracción ninguna.

Recuerdo cómo nació en mí la atracción por estos estudios. Claro, yo cambié de cuerpo –les digo a ustedes sinceramente–, a voluntad. Yo me metí entre este cuerpo a voluntad; dejé el pasado cuerpo a voluntad y tomé este a voluntad; pero sentí, en mi presente existencia, esa “punzada”, como se dice, por los estudios esotéricos-gnósticos, cuando todavía era un niño, por ahí de unos ocho años.

Fui al campo, y en contacto con la gran Naturaleza, contemplando un amanecer, sentí una coronada terrible –y me llegó a doler el corazón–, el anhelo por las cosas divinas y me vi a mí mismo, completo, en esos instantes. Por ejemplo, al leer un libro sagrado sienten el anhelo de saber algo más y por un instante parece que se vieran a sí mismos, tienen uno ese centro de Conciencia. Si ustedes alguna vez han sentido esa “punzada”, sabrán lo que yo les estoy diciendo. De manera que es muy importante eso de tener un centro de gravedad, un centro magnético formado, por que debido a eso viene uno a esta clase de estudios.

Sí, mis queridos hermanos, que lo que nosotros queremos, es ante todo llegar a la unidad de la vida, libre en su movimiento. Desgraciadamente, dentro de cada uno de nosotros, dentro de cada persona hay muchas personas, no gozamos de una verdadera Individualidad Sagrada; pero en ciertos momentos de supremo dolor, sentimos que en el fondo tenemos una Individualidad Sagrada. Desgraciadamente, les digo, somos muchos; es decir cada uno de nosotros es mucha gente, es legión. Bueno, lo que queremos es alcanzar la unidad de la vida, integrarnos, convertirnos en individuos sagrados, y eso es posible trabajando sobre nosotros mismos, eliminando nuestros propios errores psicológicos; si lo logramos nos convertimos en individuos sagrados.

La diferencia entre persona y persona está en los distintos niveles del Ser. Cuando más cerca se esté de la Individualidad Sagrada, pues se está, naturalmente, más exaltado. Cuanto más lejos se encuentre uno de su propia Individualidad Sagrada, pues posee un nivel de Ser más bajo. El conocimiento que aquí en esta sala, en este templo estamos impartiendo a los hermanos, estoy seguro que no será asimilado por todos en forma absolutamente igual; cada cual lo asimilará de acuerdo con el nivel del Ser en que se encuentra. Unos lo comprenderán más, otros menos. Es imposible que todos lo comprendan o lo asimilen en forma igual. Nadie puede negar que existen distintos niveles sociales, hay gentes de Iglesias, de prostíbulos, de comercio y de campo, etc.

Así, también, existen distintos Niveles del Ser. Lo que internamente somos espléndidos o mezquinos, generosos o tacaños, violentos o apacibles, castos o lujuriosos, atrae las diversas circunstancias de la vida. Cuando uno cambia interiormente y tal cambio es radical, lo exterior, las circunstancias de la vida, cambian también. Así, pues, si realmente queremos un cambio radical, lo primero que debemos comprender es que cada uno de nosotros, ya sea blanco o negro, amarillo o cobrizo, ignorante o ilustrado, está en tal o cual Nivel del Ser.

Existen siete Niveles del Ser. Incuestionablemente, en algún escalón de éstos nos encontramos nosotros: escalones abajo habrán gentes peores que nosotros; escalones arriba se encontrarán personas mejores que nosotros. Todos los seres humanos son mecanicistas, en un ciento por ciento, e inconscientes: trabajan con la Conciencia dormida, viven dormidos, no saben ni de dónde vienen ni para dónde van, están profundamente hipnotizados (la hipnosis es colectiva, masiva, fluye en toda la Naturaleza, y deviene del abominable “Órgano Kundartiguador”). Esta raza está hipnotizada, inconsciente, sumergida en el sueño más profundo, y solamente es posible despertar destruyendo al “YO”, al EGO; aniquilándolo a polvareda cósmica.

Tenemos que reconocer, con entera claridad, que casi todos los seres humanos están en un Nivel muy inferior al del Ser. Ante todo, pensemos un poquito, reflexionemos un instante sobre nosotros mismos… Hemos surgido de un RAYO DE CREACIÓN particular, cada uno de nosotros tiene su RAYO PARTICULAR DE CREACIÓN, y en ese RAYO (al cual pertenecemos) hay distintos Niveles del Ser. Algunos están en Niveles demasiado inferiores, otros en Niveles un poco más altos, porque uno es el Nivel del borracho y otro es el Nivel del Esoterista u Ocultista; uno es el Nivel del Intelectual y otro es el Nivel  del sujeto Emocional; uno es el Nivel de la mujer digna, modesta, y otro es el de la mujer no-digna, inmodesta (hay distintos Niveles del Ser).

Ustedes, mis queridos hermanos, ya a través de estas pláticas, de estas conferencias, han recibido mucha ilustración esotérica. Les hemos indicado cómo independizarse de las fuerzas lunares, que son mecanicistas, y cómo adquirir la INTELIGENCIA SOLAR. Les he dicho que, por medio del FUEGO, podemos liberarnos de la mecánica lunar, les he dicho que, por medio del FUEGO, podemos nosotros convertirnos en HOMBRES SOLARES, pero ante todo quiero que seamos sinceros. Todos, esta noche, ¿ya se dieron ustedes cuenta, acaso, del Nivel del Ser en el cual se encuentran?. ¿Están conscientes, ustedes, de que están hipnotizados, de que están dormidos?.

¿Ya se han dado cuenta de que ustedes se identifican, no solamente con las cosas externas, con el mundo exterior, sino que también andan identificados con ustedes mismos: con sus pensamientos lujuriosos, con sus borracheras, con sus iras, con sus codicias, con la auto-importancia, con la vanidad, con el peor-orgullo, con el orgullo místico, con el auto-mérito, etc.?. ¿Ya se dieron cuenta, ustedes, de que no solamente se han identificado con lo exterior, sino también con eso que es vanidad, con eso que es orgullo?. Por ejemplo: triunfaron hoy ustedes sobre el día, o el día triunfó sobre ustedes?. ¿Qué hicieron en el día de hoy, mis queridos hermanos, qué defecto psicológico eliminaron?. ¿Están seguros de no haberse identificado HOY, ustedes, con algún pensamiento morboso, o con algún pensamiento codicioso, o con el orgullo, o con el insultador, o con alguna preocupación, con alguna deuda, etc., etc., etc.?. ¿Están ustedes seguros de eso?. ¿Qué hicieron en el día de hoy?.

¿Ya se dieron cuenta del Nivel del Ser en que se encuentran?. ¿Pasaron a un Nivel del Ser Superior, o se quedaron donde estaban?. ¿Qué hicieron, a qué se dedicaron en el día de hoy , mis caros hermanos?. ¿El día triunfó sobre ustedes, o ustedes triunfaron sobre el día?. ¿Creen ustedes, acaso, que es posible pasar a un Nivel del Ser Superior si no elimináramos defectos psicológicos?, o ¿es que están ustedes, acaso, contentos con ese Nivel del Ser en el que actualmente se encuentran?. No olviden (vuelvo a repetir) que en ese RAYO al cual pertenecemos nosotros, hay distintos Niveles del Ser, y si nos vamos a quedar toda la vida en un Nivel del Ser, entonces ¿qué es lo que estamos haciendo?. Para cada Nivel, en cada Nivel, existen determinadas amarguras, determinados sufrimientos; eso es obvio…

Todos se quejan de que sufren, todos se quejan de sus problemas, todos se quejan del estado en que se encuentran, de sus luchas, pero yo me pregunto una cosa: ¿se preocupan los hermanos, acaso por pasar a un Nivel del Ser Superior?. Obviamente, mientras estemos en el Nivel del Ser en que estamos, tendrán que repetirse todas las circunstancias adversas que ya conocemos (todas las amarguras en que nos encontramos), tendrán que surgir, una y otra vez, los mismos problemas.

Muchos se quejan; dicen: “pero bueno, ¿cómo hago yo para salir del estado en que me encuentro?, ¿cómo haré yo para pasar a un Nivel Superior del Ser?. Les explico que tienen que eliminar determinados defectos, más no quieren entender. Debajo de nosotros, de cada uno de nos, hay diversos Niveles del Ser; encima de nosotros, hay distintos escalones. En el Nivel en que nos encontramos, hay problemas; las luchas, ya las conocemos, las dificultades son las mismas. Mientras estemos en este Nivel en que nos encontramos, una y otra vez surgirán idénticas dificultades.

¿Quieren ustedes cambiar, no quieren tener más los problemas que tanto les afligen: los económicos, los políticos, los sociales, los espirituales, los familiares, los de negocios, los de lujuria, los de odio, los de envidia, los de… etc., etc.?. ¿Quieren ustedes salvarse de tantas dificultades?. No tienen más que pasar a un Nivel del Ser superior. Cada vez que nosotros damos un paso hacia un Nivel de Ser Superior, nos independizamos un poco más de las fuerzas de la Luna, que las llevamos (como ya les dije) en la carne, en la sangre y en los huesos, y en el Espíritu y en el Alma, y en todo, por que somos hijos de la Luna, por desgracia…

Algunas veces hemos hablado nosotros sobre el “RASGO PSICOLÓGICO CARACTERÍSTICO, PARTICULAR”, de cada persona. Ciertamente, cada persona tiene un “Rasgo Característico”, psicológico. Eso es cierto, pero unos tendrán como “Rasgo Característico” a la lujuria, otros la codicia, otros el odio, etc., pero el “Rasgo Característico” es una suma de varios rasgos típicos, particulares. Y he de decirles a ustedes, mis queridos hermanos, que para cada “Rasgo Característico Particular”, existe siempre un evento definido, una circunstancia definida.

¿Que un hombre es lujurioso?. Obsérvese, luego, su vida: siempre habrán circunstancias de lujuria en su vida, acompañadas de determinados problemas… ¿Que éste es borracho?. Ese es su “Rasgo Característico” (obsérvese su vida). ¿Que aquél es codicioso?. Bueno, ese es su “Rasgo Característico” y alrededor de él habrán cárceles, habrán problemas económicos, abogados, pleitos, etc., etc., etc. Para cada “Rasgo Psicológico” particular, existe siempre una circunstancia, o una serie de circunstancias definidas que se repiten siempre y siempre y siempre.

De manera que, si nosotros no conocemos nuestro “Rasgo Característico Psicológico”, vamos mal. Y necesitamos conocerlo, si es que queremos pasar a un Nivel Superior del Ser y eliminar de nosotros les “elementos indeseables” que constituyen ese “Rasgo Característico Psicológico”, particular. De lo contrario, ¿cómo pasaríamos a un Nivel Superior del Ser?. Ustedes quieren dejar de sufrir, pero nada hacen por cambiar, no luchan por pasar a un Nivel Superior del Ser. Entonces, ¿cómo podrán cambiar…?

Ahora, hay un hecho concreto en la vida, y éste es la DISCONTINUIDAD de la Naturaleza. Eso es obvio: todos los fenómenos son discontinuos. Así, pues, los distintos Niveles de Ser son discontinuos. Esto significa que mediante la evolución, no llegaríamos jamás nosotros a la perfección. El DOGMA DE LA EVOLUCIÓN no sirve para nada, como no sea para estancarnos.

Yo conozco a muchos seudo-esoteristas y seudo-ocultistas (gentes sinceras, de buen corazón), embotellados en el DOGMA DE LA EVOLUCIÓN, que aguardan a que el tiempo los perfeccione, y pasan miles y millones de años y nunca se perfeccionan. ¿Por qué?. Porque nada hacen por cambiar el Nivel del Ser, permanecen siempre en el mismo escalón.  Se necesita pasar más allá del DOGMA DE LA EVOLUCIÓN y meternos por el camino revolucionario, por el camino de la Revolución de la Conciencia. Nosotros lo que necesitamos es ser revolucionarios, meternos por el camino de la Revolución de la Conciencia. ¿Cómo  podríamos  pasar  a un Nivel Superior del Ser, si no fuéramos revolucionarios?.

Observemos los distintos peldaños de una escalera: son discontinuos. Así, también los distintos Niveles del Ser: discontinuos; a cada Nivel del Ser le pertenecen determinado número de actividades. Cuando uno pasa a un Nivel Superior del Ser, tiene que dar un salto y dejar todas las actividades que tenía en el Nivel del Ser inferior.

Me viene todavía a la memoria aquellos tiempos de mi vida, hace 30, 40 ó 50 años atrás, que fueron transcendidos. ¿Por qué?. Porque pasé a Niveles Superiores del Ser, y lo que entonces constituía para mi la máxima importancia (mis actividades de aquélla época), fueron suspendidas, cortadas, porque en los escalones superiores hay otras actividades, y son completamente diferentes. Así, ustedes, si pasan a un Nivel Superior del Ser, tienen que dejar muchas cosas que son para ustedes importantes, y que pertenecen al Nivel del Ser en el cual se encuentran.

Fluye esto, pues, de un salto, y ese salto es revolucionario, rebelde; jamás es de tipo evolutivo, siempre es revolucionario, rebelde; no es evolutivo ni es involutivo tampoco: es revolucionario, rebelde… Y así nosotros, subiendo por los distintos Niveles del Ser, llegaremos al Nivel del Ser más elevado, o a los Niveles del Ser más elevados en Dios.

Dios mismo, es Inteligencia, es LA INTELIGENCIA DE LA INTELIGENCIA. No es la LUZ ESPIRITUAL, es LA LUZ DE LA LUZ ESPIRITUAL, la LLAMA DE LA LLAMA, LA VERDAD DE LA VERDAD… Llegar a esa experiencia de LO REAL, exige pasar a Niveles Superiores del Ser, y esto solamente es posible a través de incesantes revoluciones, de constantes revoluciones… Cuando uno estudia los Evangelios del Cristo, viene a darse cuenta, realmente, de que el SEÑOR DE PERFECCIONES quiere que nosotros nos liberemos. Veamos “LAS BIENAVENTURANZAS”, por ejemplo, que son SOLARES en un ciento por ciento, no LUNARES. Comienzan “La Bienaventuranzas” enseñándonos la NO-IDENTIFICACIÓN.

Bienaventurados (dice el Señor de Perfecciones) los “Pobres de Espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”… Pues bien, ¿quiénes son los “Pobres de Espíritu”?. ¿No se les ha ocurrido a ustedes pensarlo?. Un hombre que está identificado con el dinero, con sus pleitos, con sus negocios, etc., ¿es acaso “Pobre de Espíritu”?. Un hombre que está identificado consigo mismo, que está lleno de imágenes de sí mismo, que se siente grande, poderoso, sublime, inefable, etc., etc., ¿es acaso “Pobre de Espíritu”? ¡Es obvio que no! El que está lleno de sí mismo, no ha dejado un puestecito para Dios; entonces no es “Pobre de Espíritu”?. ¿Y cómo podría ser “Bienaventurado”?

Tomemos el orgullo, por ejemplo. No es solamente orgulloso el que tiene dinero, no es solamente orgulloso el que pertenece a una familia muy “popoff” (como se dice); no es solamente orgulloso el que tiene un flamante automóvil y que se siente feliz con él; hay otro orgullo. Quiero referirme, en forma clara, al ORGULLO MÍSTICO. Algunas Escuelas de tipo seudo-esotérico y seudo-ocultista, dicen: “Mediante la ley de la Evolución, algún día nosotros llegaremos a ser Dioses Inefables. El hombre está llamado a convertirse en un Dios”. Claro, enseñanzas así lo conducen a uno al ORGULLO MÍSTICO, al ENGREIMIENTO ESPIRITUAL, a la MITOMANÍA, porque el hombre, aunque sea muy perfecto, en realidad, aunque llegue a ser un Boddhisattwa, no es más que eso: un hombre.

Dios es el Padre que está en secreto, sólo él es Dios. El Padre puede tomar al hombre (si es muy perfecto, si es un Boddhisattwa), ponerlo en su mente, en su corazón, o ponerlo a trabajar fuera de sí mismo (en algún lugar), para que haga algo, pero que ese hombre, ese “mequetrefe” se sienta siendo Dios, eso es MITOMANÍA de la peor clase, del peor gusto. Los hombres somos hombres y nada más que eso: hombres. Dios es Dios, pero nosotros los hombres somos hombres. El que se siente muy sabio porque tiene algunos conocimientos de seudo-esoterismo o de seudo-ocultismo (aquí, en la mente) y piensa que ya es un gran Iniciado, etc., etc., etc., ha caído en la MITOMANÍA, está muy lleno de sí mismo.

Cada uno de nosotros no es más que un vil gusano del lodo de la tierra. Cuando digo así, empiezo por mi, que me considero eso y nada más que eso: un vil gusano del lodo del mundo. Dios es Dios, pero eso es él (¡allá él!). Nosotros no somos Dioses; somos, simplemente, viles gusanos de la tierra, y creernos Dioses es un absurdo, o creernos sabios.

Así que, en realidad, de verdad, mis queridos amigos, estar llenos de sí mismos, tener falsas imágenes de sí mismos, fantasías de sí mismos, no es ser “Pobres de Espíritu”…Cuando uno reconoce su propia nadidad y miseria interior, cuando no se siente tan “sublime”, ni tan “Dios”, ni tan “sabio”; cuando comprende que es un pecador como cualquier otro, entonces ya no está lleno de sí mismo y será “Bienaventurado”. Pero, ¿qué es eso de ser “Bienaventurado”?. Muchos piensan que serán “Bienaventurados” el día que se mueran y se vayan allá arriba, a gozar de la dicha celestial, “con los Angelitos”. ¡No, ese es un concepto falso!. “Bienaventurado” significa “FELICIDAD”, que “SERÁ FELIZ”. ¿Dónde? ¡Aquí y ahora…! ¿Qué entrará al “Reino de los Cielos”?. ¡Correcto!. (Que entre en el “Reino de los Cielos”, pero ¿dónde está el “Reino de los Cielos”, en qué lugar del Universo está?. Seamos sinceros consigo mismos: el “Reino de los Cielos” está formado por el CÍRCULO CONSCIENTE DE LA HUMANIDAD SOLAR, que opera sobre los Centros Superiores del Ser (ese es el “Reino de los Cielos”). Así, pues, seamos prácticos y comprendamos todo esto. Así debemos actuar…

Así, pues, el Evangelio del Señor comienza por enseñarnos la NO-IDENTIFICACIÓN. Uno se identifica, consigo mismo, pensando que va a tener mucho dinero, un lindo automóvil último modelo, o que la novia lo quiere, o que va a conseguir una gran fortuna, o que es un gran señor, o que es un gran sabio (hay muchas formas de identificarse consigo mismo).

Uno tiene que empezar por no identificarse consigo mismo y después no identificarse con las cosas de afuera. Cuando uno no se identifica, por ejemplo con un insultador, lo perdona, lo ama, no puede herirlo. Y si alguien le hiere a uno el amor propio, pero no se identifica con el amor propio, pues es claro que no puede sentir dolor ninguno, puesto que no le duele. Y si no se identifica uno con su vanidad, no le importa andar por la calle aunque sea con unos calzones remendados. ¿Por qué?. Porque no está identificado con la vanidad. Sí, primero que todo, no debemos identificarnos consigo mismos, y luego no identificarnos con las vanidades del mundo exterior. Cuando uno no se identifica consigo mismo, puede perdonar. Recordemos la Oración del Señor: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”… Yo digo algo más: no basta simplemente perdonar, hay que CANCELAR LAS DEUDAS, y eso es todo. Alguien podría perdonar a un enemigo, pero no cancelaría las deudas jamás. Hay que ser sinceros, necesitamos CANCELAR, y ese es el sentido, o el fondo de aquélla frase que dice: Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”…

Mientras uno se identifica consigo mismo, no puede perdonar a nadie. A uno le duele que le insulten, a uno le duele que lo humillen, a uno le duele que lo menosprecien. ¿Por qué?. Porque tiene el “YO” del orgullo, tiene el “YO” del amor propio allá adentro (bien revivo), y mientras uno tenga el “YO” del amor propio, pues le duele que otro le hiera ese amor propio.

Así, pues, si no nos  identificamos, entonces  nos es fácil perdonar.  Y aún más, digo: CANCELAR LAS DEUDAS, que es lo mejor… Dice también el Evangelio del Señor: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la Tierra por heredad”… (ésta es otra cosa que nadie ha entendido). “Bienaventurados (dijéramos) los NO-RESENTIDOS, porque si uno está resentido, ¿cómo puede ser “manso”?. El resentido se la pasa HACIENDO CUENTAS: “¡Ah, pero yo que le hice tantos y tantos favores a este individuo; que yo, yo, yo y yo que lo protegí, que le hice tantas obras de caridad y vean cómo me ha pagado!” .”¡Ah, este amigo que tanto le serví, y ahora no es capaz de servirme…!

El Evangelio del Señor, cuando dice “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la Tierra por heredad”, debe traducirse: “Bienaventurados los NO-RESENTIDOS”. ¿Cómo podría ser uno “manso”, si está lleno de resentimientos?. El que está lleno de resentimientos, vive haciendo CUENTAS a todas horas (luego, no es “manso”) Entonces, ¿cómo podría ser Bienaventurado?. ¿Y qué se entiende por Bienaventurado?. Se entiende LA FELICIDAD.

¿Están seguros, ustedes, de que son felices?. ¿Quién es feliz?. He conocido gentes que dicen: “Yo soy feliz, yo estoy contento con mi vida, yo soy dichoso”… Pero a esos mismos, les he oído decir: “Me molesta fulano de tal”, o “aquél tipo me cae gordo”, o “no se por qué se me hace esto, que tanto he detestado”… Entonces, no son felices. Realmente, lo que sucede es que son HIPÓCRITAS; eso es todo. Ser feliz, es muy difícil; se necesita, antes que todo, ser “manso”. La palabra “Bienaventuranza” significa FELICIDAD ÍNTIMA, no dentro de mil años, sino ahora, aquí mismo, en el instante que estamos viviendo.

Si nosotros verdaderamente nos tornáramos “mansos”, mediante la NO-IDENTIFICACIÓN, entonces llegaríamos a ser felices. Pero no solamente debemos no-identificarnos con nuestros pensamientos de lujuria, de odio, de venganza, de rencor o de resentimientos; no, hay que eliminar de nosotros a los “DEMONIOS ROJOS DE SETH”, a esos “agregados psíquicos” que personifican a nuestros defectos de tipo psicológico. Tenemos que comprender, por ejemplo, lo que es el proceso de resentimiento; hay que hacerle la disección al resentimiento. Cuando uno llega a la conclusión de que el resentimiento se debe a que poseemos en nuestro interior el amor propio, entonces luchamos por eliminar el ego del amor propio, el “YO” del amor propio. Pero hay que comprenderlo, para poderlo eliminar. No podríamos eliminarlo, si antes no lo hemos comprendido.

Si, mis queridos hermanos: para poder eliminar, se necesita apelar a DEVI-KUNDALINI SHAKTI; sólo ella puede desintegrar cualquier defecto psicológico, incluyendo al “YO” del amor propio.

¿Están ustedes seguros no de estar resentidos?. ¿Quién de ustedes está seguro de no estar HACIENDO CUENTAS?. ¿Cuál?. Pues esto que les digo a ustedes, es de tipo lunar. ¡Vean ustedes cómo llevamos la Luna en la médula de los huesos!, y si nosotros queremos independizarnos de la mecánica lunar, tenemos que eliminar (de nosotros mismos) el “YO” del resentimiento, el “YO” del amor propio, porque escrito está: “Bienaventurados los mansos” (es decir, los “NO-RESENTIDOS”), “porque ellos recibirán la Tierra por heredad”…

Todo esto hay que entenderlo, mis caros hermanos, entenderlo con toda claridad meridiana. Cuando uno va entendiendo esto, avanza en el camino que conduce a la liberación final. Así pues, mis queridos hermanos, como quiera que el tiempo nos apremia, y ese es el peor verdugo que tenemos, concluiremos  diciendo que solamente uniendo el Ser y el Saber, se llega a la comprensión verdadera, y que sólo con comprensión verdadera podemos trabajar sobre nosotros mismos para pasar un nivel del Ser, o a otros niveles del Ser más elevados. Necesitamos hacernos internos, uni totales, y esto solamente es posible subiendo por los distintos escalones que forman los niveles del Ser.

Al escuchar pues, esta plática, no olviden la necesidad de ser ante todo personas equilibradas, no lunáticos, ni tampoco malos dueños de casa. El Sendero comienza en la casa, y si las condiciones que tenemos en la casa son nefastas, pues tanto mejor para nosotros quiere decir que el “gimnasio” es superior. Cuando uno vive en función del Trabajo Esotérico, para el Trabajo Esotérico, obviamente cuanto más duro sea el “gimnasio”, tanto mejor. Hasta aquí mis queridos hermanos porque como ya les dije el tiempo nos apremia…

V. M. Samael Aun Weor

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